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¿Tú también sientes que se te secan los pechos?

12 Nov. 2019

Las presiones del mundo moderno hacen trastabillar a muchas madres, esas exigencias imposibles como el dedicar tiempo a los hijos y también al esposo, no olvidarse de las mascotas y por supuesto, tampoco de ella misma. Pero además cuidar el puesto de trabajo y mantenerse siempre linda, siempre preparada, ser una buena madre y etc.

Las madres tienen una expectativa de un posparto colmado de ternura y felicidad y se enfrentan muchas veces con el dolor, el cansancio y los miedos a no estar haciendo bien las cosas. No falta le persona que le insinúa que no algo está fallando en su lactancia y que debería echar mano del biberón.

Todas hemos pensando en algún momento que se nos secaron los pechos, qué sufrimiento ese de ver llorar al bebé y creer que cada vez que lo hace, es porque nos falta leche, pero hay que estar seguras que en la mayoría de los casos es porque estamos muy estresadas y si el bebé tomó en biberón, es probable que se haya acostumbrado a él y que se rehúse a tomar la teta si no está rebosante de leche, ya no quiere hacer ningún esfuerzo al lactar el pecho de mamá.

Pero es importante saber que un tiempo de relajación y hacer piel con piel en posición biológica, sumado a un amamantamiento muy frecuente ¡hará mil maravillas! Dense un tiempo juntos y solos a media luz, piel con piel y todo estará bien. No olvides que el biberón es un enemigo disfrazado de ángel blanco, si lo continúas usando acabará con tu lactancia.

No le des biberón

El amamantamiento ayuda a reducir infecciones respiratorias y de oído porque abre y drena la faringe y las trompas de Eustaquio y al buen desarrollo dental y máxilo facial, evitando así la frecuencia de respiraciones bucales en el lactante. Todo lo cual sumado a las defensas que contiene la leche materna, lo protegen contra infecciones respiratorias, maloclusión dental y otras enfermedades.

La biomecánica de succión del pecho de la madre es diferente de la del biberón. Este último facilita la salida de su contenido sin mayor esfuerzo que morder la tetina intermitentemente y absorber, lo que origina desorganización neuromuscular que aumenta el riesgo de regurgitaciones y atragantamientos. Y por la falta de ejercitación en los movimientos musculares que el bebé amamantado practica pueden causarse diversidad de trastornos dentomaxilofaciales.

Que no te engañen, ningún biberón se puede equiparar al pecho materno en forma, consistencia, textura, temperatura y funcionalidad.

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